Los exiliados, me cuentan, siempre en uno u otro momento fantasean o sueñan con la idea de volver. Unos lo viven o mejor dicho lo sufren con nostalgia, otros sin embargo se inflaman de valor y desde un afuera que les es impuesto pugnan por regresar casi como en un pujo vital que los lleve a un nuevo parto, el del regreso...
¿pero adonde habrán de regresar los habitantes de krakatoa?
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